LA LEY DE LA CORRESPONDENCIA (VIDEO )

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El estudio del principio de mentalismo nos enseñó que con nuestro pensamiento creamos nuestra realidad.

El principio denominado de correspondencia te permitirá entender cómo y por qué a veces creamos situaciones negativas o desfavorables, por qué atraemos a personasç que nos mienten, nos roban dinero y demás. La comprensión de este principio es la clave para encontrar soluciones a estos problemas

De acuerdo con el libro el kybalion el principio de correspondencia dice textualmente: "como es arriba es abajo como es abajo es arriba". En el universo todo se corresponde entre sí, tal como es aquí abajo va a ser allí arriba; cuando uno logra entender todo lo que ocurre en el mundo material entonces podrá entender todo lo que sucede en el mundo espiritual.

Este principio es un auxiliar de la mente ya que nos permite entender lo que ocurre en el resto del universo conociendo solamente una de sus partes. Si se estudia el funcionamiento de una estrella como consecuencia se entenderá el funcionamiento de las galaxias.

Si se estudia el comportamiento de un habitante de una sociedad se podrá llegar a entender cómo funciona dicha sociedad. En síntesis estudiar una parte del todo nos permite comprender el resto.

Este es el principio de la analogía que nos da la posibilidad de entender la relación presente entre los distintos planos de existencia.

Cuando llevamos este principio al nivel humano podemos modificar las palabras y decir como adentro es fuera, como fuera es adentro. Todo lo que sucede alrededor de una persona refleja lo que le está ocurriendo por dentro. Esto significa que cuando una persona es desordenada con sus cosas está demostrando su desorden interno, por el contrario quienes están en el otro extremo y son muy rígidos con el orden están reflejando una rigidez mental en sus ideas; lo de adentro es como lo de afuera y viceversa.

Si se analizan las condiciones de vida que rodean a una persona determinada se puede saber qué es lo que tiene en su mente. Las personas estructuradas no son también mentalmente del mismo modo. Aquellos que se comportan de una manera caótica o contradictoria tienen ideas de este tipo.

El principio de correspondencia es útil además para ayudarnos en momentos de crisis. Si en un momento determinado te sientes deprimido, angustiado o preocupado, arreglarte físicamente o mejorar tu aspecto personal externo inmediatamente influirá en tu estado interno.

Si tu vida es muy caótica y problemática comienza por poner en orden tu escritorio, tu guardarropas o tu dormitorio. El orden de lo externo te ayudará a encontrar orden en lo interno.


Desprenderse del pasado:

Es importante dejar lugar para lo nuevo. Tiene que haber cierto espacio vacío en la casa porque de lo contrario lo nuevo no puede entrar. Si se acumulan muchas cosas viejas en la casa significa que se vive atado al pasado, a los recuerdos y eso no permite el cambio.

Se debe conservar solamente aquello que es útil, positivo y necesario. Hay objetos antiguos que pueden ser muy útiles. No interpretes que lo viejo es malo porque definitivamente no es así.

Solamente aquello que ya no te sirve puede llegar a ser malo.

Despídete con amor de todo lo que ya no usas, y hazlo circular.

De acuerdo con lo que llevamos dentro atraemos a personas y situaciones. Esto significa que todo lo que nos ocurre, bueno o malo, está reflejando pautas de pensamientos guardados en nuestra mente.

Las personas buenas, que nos quieren y ayudan, reflejan la parte más favorable de nuestra conciencia; mientras que aquellos que nos generan problemas, nos envidian o pelean con nosotros, están reflejando la parte más oscura de nuestra propia conciencia. Dicho de otra manera, las personas que son más negativas, solamente vienen a nuestra vida para hacernos el favor de recordarnos que tenemos ciertas pautas mentales que sanar.

Si una persona tiene una pareja que la maltrata, le miente, la engaña y demás, esta persona está reflejando lo que la otra persona cree en el amor o asocia a la idea del amor. La solución en este caso no es cambiar de pareja, sino cambiar de idea.

Si el cambio no se produce adentro entonces la persona volverá a elegir otra pareja que la volverá a maltratar.

Esta idea es difícil de asimilar porque es más fácil encontrar al culpable fuera de nosotros. Cada uno tiene al perfecto culpable de su propia infelicidad: su pareja, algunos de sus padres, sus hijos, su jefe, sus amigos, sus vecinos y si eso no le alcanza se culpa al presidente, al mal tiempo, a la economía, a la mala suerte. Para crecer primero debes aceptar la responsabilidad de tu propia vida, de esta manera evitarás encontrar un culpable externo a tus propios problemas.

Tampoco es necesario que te sientas culpable por lo que te sucede. Solo tienes que sentirte responsable. Saber que algunas pautas de pensamiento erróneas te están llevando a elegir mal y una vez que cambies tus pensamientos cambiará tu vida.

A partir de ahora cada vez que surja algún problema es conveniente que te preguntes a ti mismo ¿qué significa esto en mi vida? ¿por qué o óomo estoy tirando esta situación?, de esta manera descubrirás la creencia que te ha llevado a vivir tal situación.

Para cambiar dicha creencia deberás poner en práctica todo lo aprendido en el principio de mentalismo; palabra, imagen y sensación. Cuando una creencia nueva y positiva se afirme en tu conciencia aparecerán las personas o las situaciones externas que te lo confirmarán.

En síntesis, puedes considerar tu situación actual como un espejo de tu estado interno.

El ego y el espíritu

Según el principio de correspondencia todo lo que ocurre en los planos superiores también ocurre en los planos inferiores.

Cuando ponemos en práctica este principio nos encontramos con que nuestra vida es el reflejo de lo que llevamos dentro. Las personas buenas y amables que atraemos son las encargadas de manifestar la parte más positiva de nuestra conciencia, mientras que por otra parte, aquellos que nos generan problemas vienen para ayudarnos a que reconozcamos la parte de nosotros que necesita curación.

En nuestra mente conviven dos maestros: el ego y el espíritu. Son dos voces que nos hablan desde nuestro interior y son mensajes que son completamente opuestos. Esas voces se encuentran debatiendo entre sí para tratar de convencernos de qué camino tomar. Es nuestra función elegir a quien queremos escuchar. No podemos seguir los dictados de ambos a la vez, porque sus mensajes son muy diferentes. Lo que vamos a manifestar externamente estará de acuerdo con el maestro que elegimos escuchar.

El ego es el conjunto de pensamientos que nos define como individuos y contiene toda nuestra historia.

En el ego se resume la influencia de nuestros padres, maestros, parientes, amigos de las personas que frecuentamos socialmente, la cultura y la sociedad a la que pertenecemos.

El ego resume todo lo que crees acerca de ti mismo, todo aquello que has aceptado como verdadero a lo largo de tu desarrollo hasta el presente.

Tu ego te dice que tienes cierta apariencia física, un determinado color de piel, cierto a nivel cultural, que perteneces a un estado social y demás, en síntesis, es el conjunto de pensamientos que te describen a ti mismo. Pero el problema del ego es que lo que él cree, es una idea limitada de ti mismo.

El espíritu por otra parte te recuerda que eres un ser espiritual perfecto, eterno y poderoso, que está viviendo una experiencia terrenal.

El espíritu también te recuerda que nada ni nadie puede hacerte daño; mientras que el ego te lleva a identificarse con tu cuerpo físico y te hace sentir vulnerable.

El ego te hace pensar que eres un ente separado de los demás, mientras que el espíritu cree en la unidad y te recuerda que todos estamos conectados. Dicho de otra manera el espíritu te recuerda que el Hijo de Dios es uno solo y que todos juntos formamos parte de él.

El mecanismo principal del ego es la culpa, el del espíritu es el perdón.

Para que puedas entender mejor esto te pondré un ejemplo: imagínate que te encuentras atravesando una crisis en tu vida afectiva. Tu pareja te ha defraudado y los problemas que tenías no se han resuelto. El ego siempre habla primero con voz más fuerte y muchas palabras. Tu ego te recordará entonces lo tonto que fuiste al elegir a esa persona, el tiempo que has perdido, la mala suerte que acompaña a tu vida sentimental, todo lo que has estado y lo poco que has recibido, y demás. Como si fuera poco, el ego también para ver cada uno de los defectos del otro con mucha claridad. De esta manera te convencerás que tu pareja es la culpable de tu infelicidad.

Los mensajes del ego generan ansiedad, miedo y culpa. La condenación está siempre presente. CulparÁs al otro, te culparás a ti mismo, o ambos a la vez.

Mientras que el ego genera toda clase de pensamientos atormentadores, el espíritu nos recuerda que todo lo sucedido era perfecto y necesario para tu evolución, que no hay culpable, ni castigos, que todo forma parte de un proceso de aprendizaje.

Los mensajes del espíritu son consoladores y muy reveladores, porque gracias a ellos entendemos la razón por la cual nos sucede aquello que nos sucede.

Cuando una relación sentimental comienza basándose en los mensajes del ego, la persona piensa de qué manera puede beneficiarse con él. Pero esto lo lleva a prestar atención a su dinero, nivel cultural, imagen física y al probable beneficio social que recibiría por estar a su lado.

Cuando una relación se basa en los mensajes del espíritu, la persona piensa de qué manera puede ayudar al otro, en qué puede servirle.

La primera situación se basa en la idea de obtener, la segunda es la de dar.

El espíritu sabe que no tiene nada que perder y te recuerda que tu misión en el planeta es brindar amor. Si das verdadero amor entonces no tienes nada que exigir, reclamar o perder.

Como estudiante de metafísica tienes que aprender a escuchar, cuándo estás escuchando a tu ego y cuándo a tu espíritu. Esto es muy fácil de hacer: si perdés el sueño y vives atormentado ya sabes a qué maestro estás escuchando. Pero, si sientes amor, paz, armonía, y vives sin apuro, entonces estás siguiendo el camino que te dicta el espíritu.

Debes tener siempre presente que nosotros venimos al planeta con la única función de sanarnos a nosotros mismos, no venimos aquí para cambiar, rescatar, exigir, iluminar, ni salvar a nadie.

El espíritu te recordará siempre que todo lo que vives es para ayudarte en tu elevación y por eso no tienes que condenar a nadie.

Las personas aparentemente culpables de tu insatisfacción no son sino maestros disfrazados, que están dándote la oportunidad de sanarte.

Según tu ego hay gente mejor y peor que otra, pero según tu espíritu todos somos iguales y somos uno. Hasta que no se salve el último de nosotros, no se salva nadie. Esta última idea es fuertemente rechazada por nuestro ego que muchas veces se siente más iluminado o avanzado que los demás.

Pero ¿cómo surgió nuestro ego? ¿quién lo inventó tan complicado?. La respuesta es sencilla: ¡tú mismo!. Cuando Dios nos creó, nos dió a su vez poder creador.

A través del tiempo, con ese poder hemos creado esta entidad que se siente separada del Padre. Hemos cometido errores que fueron mal catalogados como pecados.

Lo que llamamos evolución espiritual no es otra cosa que el proceso de desarmar todo lo erróneo que hemos creado, dicho de otra manera, alcanzamos más iluminación espiritual en la medida en que vamos renunciando a nuestro drama personal. Cuando más renunciamos a sufrir, culpar, castigar y condenar, más nos conectamos con nuestra verdadera identidad espiritual.

Hay una manera de descubrir en forma inmediata cuándo estás actuando a partir de tu ego. Cuando estás creando alguna forma de drama, si te duele un poco el estómago y comienzas a pensar que podrías tener cáncer, estás escuchando a tu ego.

A tu ego le va a encantar la idea de asustarte, para que de esta manera apartes la atención de los demás. El ego genera mucha inseguridad interior, incluso con los dramas. Cuando una persona comienza a llamar por teléfono a todos sus amigos y amigas para contarles su drama, o sea lo que les han hecho, y se ubica en la posición de víctima, lo que está haciendo en realidad es tratando de convencernos de su inocencia y está buscando aliados para condenar al culpable.

Cuantas más personas que ame más insegura estarán. De esta manera la persona logra poner su propio problema fuera de ella y encuentra un culpable. Así el problema queda sin solución y el ego prolonga su existencia.

Cada vez que te encuentres buscando aliados ansiosamente, tendrás que detenerte a cuestionarte a qué maestro interior estás escuchando, y ese es el preciso momento de pedir ayuda, ¿a quien? a tu espíritu, a la parte de ti que está permanentemente conectada con Dios.

Necesitas manifestar el deseo de renunciar a tu drama, de encontrar sanación. Al ego no le gusta pedir ayuda porque de esta manera tiene que delegar el poder y se siente inferior. Si eres el tipo de persona que siempre lo resuelve todo por sí misma haciendo un gran sacrificio, entonces debes tener cuidado porque probablemente te encuentras escuchando la voz de tu ego.

El espíritu te enseñará siempre a fluir con la vida, sin la necesidad de hacer grandes esfuerzos o sacrificios.

Cuando aprendas a utilizar correctamente los principios metafísicos, te volverás un poco más haragán. Solo tendrás que pensar aquello que quieres y verás como el universo lo manifestará por tí.

Tu verdadero poder radica en tu capacidad de elegir. Respira profundo y acepta esta verdad. Tienes el poder de elegir el estilo de vida que quieres vivir.

La conciliación

Probablemente después de lo estuadiado sientas gran enojo hacia tu ego y quieras hacerlo desaparecer. Sin embargo, eso es imposible porque todos necesitamos un ego para funcionar en este plano. Tú necesitas estar diferenciado de los demás para que tus experiencias no se mezclen con las ajenas y finalmente puedas completar tu camino espiritual.

Todos necesitamos tener una identidad para desenvolvernos en el plano material.

Los problemas surgen cuando dejas que tu ego domine tu vida. Si esto ocurre te sentirás lleno de ansiedad, inseguridad, culpa y enojo. Sentirás que la vida se te pasa, que tu cuerpo envejece, que no logras todo lo que te propones y escucharás toda clase de mensajes desalentadores. En ese caso el ego se ubica por encima del espíritu y lo tapa con su ruido. Entonces te sientes como atrapado en un mundo sin sentido.

La solución al problema enunciado atrás, es poner la dirección de tu vida bajo los dictados del espíritu. Para eso vas a decirle a tu propio ego que a partir de hoy eliges ser guiado por un maestro que sabe más, que tiene la habilidad de ver más lejos y en forma más completa tu destino.

Vas a invertir el orden de ubicación de los maestros poniendo al espíritu por sobre tu ego. Los mensajes del espíritu serán preponderantes a partir de entonces.

En nuestra mente conviven el ego y el espíritu, y, ellos tienen mensajes totalmente contrapuestos y es nuestra función elegir al cuál vamos a escuchar.

Una de las diferencias fundamentales entre el ego y el espíritu, es que el primero vive en el pasado o hace su salto al futuro, mientras que el otro, siempre vive en el eterno presente.

CUanto más disfrutes de lo que tienes en el presente, más en paz estarás contigo mismo. Por otra parte, el ego genera culpa por el pasado. Te recuerda los errores que has cometido o que han cometido los demás y se proyecta hacia el futuro, despertándoTe ansiedad por aquello que quizás no logres obtener.

El ego te recuerda constantemente tus fracasos del pasado y te advierte que el éxito que anhelas no es fácil de obtener. En cambio el espíritu te dice que el único momento que existe es el presente y que allí se encuentra todo tu poder. Solamente en el presente tienes la posibilidad de elegir.

En síntesis, para evolucionar tienes que eliminar la culpa por el pasado, la preocupación por el futuro y aprender a vivir en el presente, disfrutando de todo lo que tienes y eres hoy.

Cuando te concentras en el pasado puedes descubrir tus propias limitaciones y tomar una decisión.

Una vez hecha una elección debes aplicar el principio del mentalismo estudiado anteriormente. Comenzarás por pronunciar en palabras tu elección, continuarás visualizando lo que deseas y finalmente terminarás sintiendo lo que se siente al haber logrado el objetivo. Todo esto te conduce a la manifestación de aquello que has elegido en el presente.

A menudo encontramos personas difíciles de tratar o para convivir. Existen quienes tienen grandes problemas y eso nos resulta abrumador o muy preocupante. Esta sensación de peligro proviene de la percepción de nuestro ego que nos hace sentir vulnerables a las influencias externas.

Por el contrario cuando nos identificamos con la fuerza del espíritu, reconocemos en primer lugar que aquella persona atormentada forma parte de nosotros mismos. Su problema de alguna manera está reflejando también el nuestro, sino ella no estaría en nuestra vida. Siguiendo las indicaciones del espíritu, podemos llegar a hacer algo por esa persona sin complicarnos ni sacrificarnos.

Existen personas que se encuentran muy dominadas por su ego y necesitan de sus mecanismos para entender un determinado mensaje. Con estas personas no sirve que seamos demasiado permisivos o buenos. Ellos entienden que perdonar es un gesto de debilidad. En estos casos hay que mantenerse en una posición firme y por lo general la palabra más adecuada es ¡no!.

A veces debemos tomar distancia y no podemos mostrar nuestros mejores sentimientos hacia ellos. Sólo si nos mantenemos en una posición firme podremos ayudar al otro a salir de su posición.

El ser demasiado bueno nunca conduce a un resultado positivo. Todo debe darse en su justa medida y en el momento adecuado. Por tal motivo necesitamos de la guía de nuestro espíritu. Hay que entender que a veces se ayuda más diciéndo "no", que hacendo algo que no deseamos hacer. Metafísica sí, tonto no.

Si alguna persona tiene la dificultad de quitarte la energía o de cargarte con sus problemas es una señal de que aún está débil y tienes trabajo por hacer. Cuando logres vibrar en sintonía con tu espíritu descubrirás que tu poder es más fuerte que cualquier problema tuyo o ajeno, que no existe nada que no puedas resolver.

El ego crea todo tipo de miedo: al abandono, a las enfermedades, a la falta de dinero, a la soledad, a la crisis, a las catástrofes naturales y a cualquier otro tipo de fantasma que pueda aterrorizaRte. Si escuchas a tus miedos es probable que vivas encerrado en tu casa aferrado a las mismas personas de siempre con temor a perder tu trabajo.

El miedo siempre produce alguna forma de paralización de límites y te lleva a vivir encerrado en lo que se llama zona de confort o de lo ya conocido. Si te encierras a vivir en esa zona no creces, porque tus experiencias son siempre las mismas. Hablas con la misma gente, frecuentas los mismos lugares, comes la misma comida y demás.

Por el contrario, el espíritu te conduce a tener fe. Cuando uno tiene fe y confianza en la vida, actúa con seguridad, se atreve a emprender nuevas empresas, a tratar con gente desconocida, a vivir ciertas aventuras y principalmente se anima a hacer todo lo necesario por crecer.

El miedo y la fe no son compatibles. Si realmente crees en Dios, no puedes sentir miedo .

Si quieres ser un verdadero metafísico tienes que aprender a ser más atrevido, a abandonar tu zona de confort y comenzar a transitar nuevos caminos de exploración.

Quizás algunas de las cosas que intentes o pruebes finalmente no te sirvan. Sin embargo, el hecho de haberlas experimentado, tiene un gran valor. La experiencia no es transmisible. Yo podría contarte con todos los detalles la experiencia de comer una manzana. Podría hablarte de su textura, arenosa, de su sabor particular, de la manera en que se disuelve en la boca. Pero hasta que tú mismo no muerdas una manzana no sabrás exactamente de lo que te estoy hablando,

Por eso este es un curso de metafísica práctica. En este momento yo solo estoy brindándoTe los conocimientos teóricos. Cuando los utilices en tu vida cotidiana y veas que tus problemas se resuelven y todo mejora a tu alrededor, entonces tendrás la experiencia de reconocer tu poder personal y te darás cuenta de que mis palabras fueron pocas para describirlo.

Por el momento ten paciencia y sigue estudiando. Según el principio de correspondencia cada uno de nosotros tiene lo que le corresponde. Cuando veas a alguien que posea una fortuna, tienes que saber que esa fortuna le corresponde lo entiendas o no. También es cierto lo contrario, cuando veas a alguien que vive en la pobreza, esa pobreza le corresponde. Esto no significa que exista una selectividad en la mente de Dios, porque Él no ha seleccionado quien más rico y quien va a ser pobre.

La selectividad existe solamente en las mentes de los humanos. Cada uno ha elegido ser rico o ser pobre. La pobreza no es problema de dinero sino de conciencia. Si tienes problemas de dinero, debes saber que hasta que no cambies tu mentalidad de pobre la riqueza no podrá manifestarse en tu vida.

Siempre le sugiero a la gente que no preste dinero a aquellos que tienen problemas económicos. Si prestas dinero a quienes tienen una deuda lo más probable es que solamente lo ayudes a agrandar su deuda original. A partir de hoy solución es ayudarlo a cambiar su pensamiento, enseñarle a pensar en términos de prosperidad y no de carencias. Las deudas se generan por culpas y son una forma de auto castigo.

Si quieres salirte de tus propias deudas o ayudar a otro a hacerlo, debes aprender a perdonar. La mayoría de las deudas se generan por querer acceder a cosas que todavía no están ganadas en conciencia. Esto significa que estás apurando el proceso e internamente aún no has aceptado aquello que estás adquiriendo en el plano físico.

Las tarjetas de crédito te ayudan a endeudarte porque te permiten acceder con rapidez a tu deseo. Cuando el deseo y la conciencia están de acuerdo puedes acceder a lo que quieres sin endeudarte. Recuerda que la mente es como un terreno fértil donde siembras tus semillas o deseos. Cuando una planta nace es muy débil y pequeña pero si las riegas y las cuidas entonces crecerá como un árbol y él dará flores y dará frutos

Es imposible que una planta te dé sus frutos apenas nace. Lo mismo ocurre con tus pensamientos si los repites, cuidas, visualizas y los mantienes en el tiempo se materializarán y te darán frutos.

Si tu deseo es adquirir una casa con cinco cuartos y actualmente vives en una casa con una sola habitación, tendrás que trabajar esa idea. Darle tiempo a que madure en tu conciencia hasta que la sientas posible y verdaderamente tuya. Entonces aparecerá la posibilidad más cómoda de acceder a ella.

Cuando aceleras el proceso porque tu ego te dice que se te pasa el tiempo contraes deudas. Además de acuerdo con este principio el cuerpo físico nos envía señales muy concretas acerca de lo que sí estamos viviendo, será bueno o malo para nosotros. Esas señales son muy simples y fáciles de entender: cuando estás frente a algo que será bueno para ti, el cuerpo te envía una señal de comodidad, te sientes tranquilo y en paz y con entusiasmo. Por el contrario cuando estás frente a algo que te puede perjudicar, la señal es de incomodidad en este caso el cuerpo se pone tenso, los músculos parecen estar listos para actuar y defenderte de algún peligro. No puedes descansar ni disfrutar.

Si te guías por esas señales básicas de tu cuerpo jamás te equivocarás. Además de tener un cuerpo físico cuentas con lo que se llama cuerpo emocional. Este cuerpo tiene la habilidad de reconocer en el primer instante en que entras en contacto con alguien, si esa persona te hará bien o mal. La mezcla de energías produce una reacción química inmediata muy clara y acertada. Por eso siempre debes prestar atención a tus primeras impresiones.

Desde el primer momento podrás saber si tu actual pareja amigo, jefe, vecino o una persona que frecuentes, serán una influencia positiva o negativa para ti. Esto también es cierto con la energía de ciertos lugares. Hay lugares en los cuales te sentirás muy cómodo, hay otros que querrás abandonar inmediatamente después de haber llegado.

Hazle siempre caso a la sensación que recibas. Es probable que tu lógica te señale un montón de razones en contra de lo que estás sintiendo, sin embargo tu ser interno va más allá de la lógica y puede ayudarte a evitar problemas futuros.

Quizás al leer esto último, recuerdes alguna situación en la que sentiste de antemano que cierta persona o lugar no eran adecuados para ti, sin embargo no hiciste caso a la percepción y más tarde sufriste las consecuencias. Si ya has vivido la experiencia, tómala a tu favor y prométete a ti mismo escucharte más.

El fenómeno de la proyección

El mecanismo más eficaz que utiliza nuestro ego se llama proyección.

A través de la proyección el ego perpetúa su existencia responsabilizando a otras personas por nuestra infelicidad. Para entender mejor cómo funciona la proyección vamos a analizar un ejemplo. Imagínate una fiesta donde se da el encuentro entre un hombre y una mujer que no se conocían. Ella luce muy atractiva al igual que él. Ambos se sienten atraídos e inician una conversación. La mujer no llega a tener la más mínima idea acerca del pasado del hombre aunque él había crecido en un hogar muy disfuncional con padres abusivos y agresivos. Nada de esto se puede percibir detrás de su imagen elegante y su actitud simpática. En un determinado momento de la conversación y que dice algo que repentinamente le recuerda al hombre lo que su propia madre le decía se siente incómodo porque lleva a cambiar completamente su actitud. De pronto se siente molesto y piensa que esa mujer no es para él. Al alejarse la mujer se queda llena de interrogantes sin entender lo que pasó.

Imagínate ahora el mismo caso. La misma secuencia, pero con la diferencia de que el hombre ha tenido una infancia feliz. La mujer vuelve a hacer el mismo comentario utilizando las mismas palabras y sin embargo el hombre no reacciona ni se molesta. La conversación continúa y el hombre se siente feliz de haberla conocido.

En el primer caso, lo más probable es que el hombre culpe a la mujer de su incomodidad. En realidad la única razón de haberse sentido incómodo son sus propias heridas infantiles. A este fenómeno lo llamamos PROYECCIÓN. Él pensará que si ella no hubiera dicho tal cosa, la relación hubiera sido diferente. Esto es cierto en principio, pero la verdad es que, tarde o temprano, algo iba a despertar sus heridas emocionales.

De lo anterior puede deducirse que nunca nos enojamos por lo que los demás hacen. La única razón por la cual reaccionamos así, es porque frente a ciertas conductas o eventos se despiertan nuestras propias heridas emocionales. Dicho de otra forma las personas que te hacen enojar, te están dando la oportunidad de que seas consciente de la parte de ti mismo, que tienes que sanar.

Esto también es cierto cuando sientes angustia, depresión, miedo, o cualquier otra emoción negativa que te resta paz.

Puesto que el ego siempre busca justificarse de mil maneras, siempre encontrarás muchas razones muy lógicas para culpar a los demás del dolor que te producen. Sin embargo no hay nada más lejos de la verdad que culpar a otro por nuestro dolor.

El mecanismo de proyección puede llegar a ser muy absurdo. Hay personas que culpan de su mal humor al tiempo, al gobierno, a la televisión, a los vecinos, a los animales, a la iglesia y a cualquier otra cosa que tu mente puede imaginar. Ellos se convencen de que si la situación fuera diferente, serían felices.

En esto radica la gran mentira que se produce por el fenómeno de la proyección. Si crees que tu vida va a ser más placentera si cambia el gobierno, lo más probable es que esto último ocurra y tú sigas quejándote.

Hay otros que culpan de su infelicidad a la pareja que tienen en ese momento. Si es tu caso, lo más probable es que pienses lo feliz que serías si tan solo dieras con la persona adecuada.

Tu felicidad no depende de nada externo. Si sufres por algo, es porque tiene que sanar algo en tu interior. En cuanto lo hagas, la molestia desaparecerá.

La solución comienza a aparecer cuando en vez de quejarte comienzas a preguntarte por qué te duele o molesta lo que hace el otro, cuál es la parte de ti mismo, qué hacer con las palabras o acciones de afuera.

Cuando empiezas a reconocer que el verdadero problema está dentro de ti, empiezas a activar los mecanismos de curación,

De acuerdo con el principio de correspondencia, cada uno de nosotros atrae a las personas o situaciones problemáticas con el fin de reconocer las propias heridas sin sanar.

En conclusión, cada vez que alguien o algo de saque de quicio, el universo te está dando la oportunidad de curar una herida interna. Llegado ese momento, es conveniente que hagas dos cosas:: en primer lugar, debes preguntarte quE significa eso en tu vida sin buscar culpables, interrumpiendo el fenómeno de la proyección. Y, en segundo lugar debes conectarte con tu espíritu a través de tus propias palabras pidiendo curación.

Puedes decir algo como lo siguiente: me siento muy molesto por lo que me ha hecho. Sé que siento dolor porque se ha despertado una herida en mí. Necesito curación pido a todo el universo que me ayude a sanar esto. Pido la sanación completa de mi ser.

Al pedir ayuda todo tu ser, se vuelve receptivo y permite que las fuerzas del universo puedan ingresar en tí produciendo la curación. A veces podemos llegar a entender cuál es la herida y cuál fue su origen, otras veces jamás nos llegamos a enterar. En última instancia lo más importante en la sensación de paz que nos llega, una vez que nos hemos sanado.

El karma no es más que otra creación de nuestro ego. De acuerdo con eso, tenemos que pagar por los errores que cometimos. Por lo general se asocia al karma una forma de castigo. Cuando empieces a escuchar a tu espíritu y comprendas que no tienes nada que pagar, dejarás de penalizarte. Tu espíritu te recordará que solo has cometido errores y que estos se pueden corregir.

La frase bíblica "ojo por ojo diente por diente" ha sido muy mal interpretada. Se le ha tomado como la ley de la venganza: si alguien te hace algo tienes el derecho e hacerle lo mismo. Si esta es tu interpretación, has caído en un error. La biblia quiere enseñarnos que si le quitas un ojo a alguien, luego te tocará perder un ojo a tÍ, porque de esa manera aprenderás las consecuencias de tus propios actos.

La biblia enseña a perdonar y amar, no a vengarse. Para ello existe lo que se denomina "justicia divina".

Más adelante estudiaremos en profundidad todo lo referido al Karma al tratar el principio de causa y efecto. Fin la explicación de la ley o principio de correspondencia.



Enlace a:
https://www.youtube.com/watch?v=_5wID-YeXoI



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